martes, 11 de noviembre de 2008

Francisco Goya





























Biografía de Francisco Goya
(Francisco José de Goya y Lucientes; Fuendetodos, España, 1746 - Burdeos, Francia, 1828) Pintor y grabador español. Goya fue el artista europeo más importante de su tiempo y el que ejerció mayor influencia en la evolución posterior de la pintura, ya que sus últimas obras se consideran precursoras del impresionismo.
Goya aprendió de su padre el oficio de dorador, pero, decidido a dedicarse a la pintura, se trasladó a Madrid para formarse junto a Francisco Bayeu, con cuya hermana se casó en 1775, año de su establecimiento definitivo en Madrid. Bayeu le proporcionó trabajo en la Real Fábrica de Tapices, para la que realizó sesenta y tres cartones, en su mayor parte con escenas idílicas y de la vida diaria, plasmadas con colores claros y vivos e impregnadas de alegría y romanticismo.
Simultáneamente, Goya empezó a pintar retratos y obras religiosas que le dieron un gran prestigio, hasta el punto de que en 1785 ingresó en la Academia de San Fernando y en 1789 fue nombrado pintor de corte por Carlos IV.
Diez años más tarde, en 1799, pintó para el soberano el famoso retrato La familia de Carlos IV, que se considera una de sus obras maestras. Es un retrato oficial, formal en apariencia, pero en el que el autor se permite cierta ironía al plasmar a los personajes con un realismo crítico.
Goya trabajó como retratista no sólo para la familia real, sino también para la aristocracia madrileña, y de hecho entre estos retratos se encuentran algunas de sus obras más valoradas, como La condesa de Chinchón o las famosas La maja vestida y La maja desnuda; sobre estas últimas dice la leyenda popular que representan a la duquesa de Alba, quien habría mantenido con el artista una relación de tintes escandalosos. En los retratos de Goya destaca, en líneas generales, su atento estudio de las posturas y las expresiones, así como los contrastes de luces y sombras que realzan la figura del protagonista.
Hacia 1799, el pintor concluyó una de sus grandes series de grabados, Los caprichos, ochenta y dos aguafuertes que constituyen una crítica feroz de la sociedad civil y religiosa de la época. En esta serie aparecen ya algunos personajes extraños y macabros que acabarán protagonizando obras posteriores del maestro. Por esos mismos años, Goya se ocupó de la decoración al fresco de la ermita de San Antonio de la Florida, donde realizó una obra de gran impacto escenográfico.
En 1808, la invasión de España por las tropas napoleónicas colocó al artista en una situación delicada, ya que mantuvo su puesto de pintor de corte con José Bonaparte. Pese a todo, no se privó de plasmar los horrores de la guerra en obras como El 2 de mayo y Los fusilamientos del 3 de mayo, que reflejan los dramáticos acontecimientos de aquellas fechas en Madrid. Además, en los sesenta y seis grabados de Los desastres de la guerra (1810-1814), dio testimonio de las atrocidades cometidas por los dos bandos y acentuó visualmente la crueldad de la guerra como protesta contra ella lanzada a la posteridad desde la impotencia.Por haber trabajado para José Bonaparte, el artista cayó en desgracia tras la restauración de Fernando VII, y en 1815 se retiró de la vida pública. En 1819 experimentó una recaída en la misteriosa enfermedad que en 1792 lo había dejado completamente sordo. Ello, unido a su nueva vida en soledad en la Quinta del Sordo, casa solariega que había comprado poco antes, debió de contribuir a la exacerbación imaginativa de que el artista dio muestras en la decoración de su nueva vivienda: catorce murales de gran tamaño con predominio de los tonos marrones, grises y negros, sobre temas macabros y terroríficos.
















Goya y la España de su época
El reinado de Carlos IV
El reinado de Carlos IV coincide con el periodo revolucionario en la vecina Francia, lo que influirá en su política interior y exterior. Al comienzo del reinado, Floridablanca dispuso un duro conjunto de leyes para evitar la difusión de la revolución francesa. Aranda, su sucesor, se enfrentó a Francia en la guerra de los Pirineos, que se saldó con derrota. Fue sustituido por Godoy, favorito de la reina María Luisa.Se declara la guerra a Francia, que ocupa militarmente varias ciudades del norte de España. Se firma la Paz de Basilea y el primer Tratado de San Ildefonso, por el cual se aliaba con Francia contra Inglaterra. Como resultado la armada española es derrotada en el cabo San Vicente, y se pierde Trinidad, al tiempo que los ingleses cortan el comercio americano. Godoy tuvo que negociar la rendición a Inglaterra, y fue alejado del poder por breve plazo.
Saavedra y Jovellanos intentaron poner en orden la Hacienda, dada la grave situación económica, agravada por los gastos de la guerra. Las leyes desamortizadoras sólo sirvieron para concentran más la propiedad, con el empeoramiento del nivel de vida en el medio rural.
El ascenso al poder de Napoleón supuso la firma del segundo Tratado de San Ildefonso. Godoy reaparece, al mando del ejército en la Guerra de las Dos Naranjas, contra Portugal. Nuevas tensiones marítimas provocaron la derrota de Trafagal (25 de octubre de 1805). Las alianzas de Godoy tuvieron vaivenes, hasta firmar con Napoleón el Tratado de Fointenebleau, por el que se unían para atacar Portugal y dividirlo en varias partes. Como consecuencia, los ejércitos franceses entran en la península y comienzan a apoderarse de las ciudades españolas.
Las tensiones internas se reflejan en el intento del príncipe Fernando, hijo de Carlos IV, para derrocar a éste y a Godoy. El Proceso del Escorial puso al descubierto toda la intriga, en el momento en que las tropas francesas llegaban a las puertas de Madrid. El "motín de Aranjuez" fué utilizado por la alta nobleza, apoyada en el pueblo y el ejército, para derrocar a Godoy, y obligar a Carlos IV a firmar su abdicación en favor del príncipe Fernando.
La situación socio-económica emperoró notablemente. Las pestes y fiebres en el sur de la Península redujeron la población en alto grado. Coincidió esta situación con las crisis agrarias provocadas por la sequía, con la falta de grano y pan, y las maniobras especulativas.La política económica siguió las líneas de Carlos III, con sus carencias y sus reformas superficiales. Las finanzas estatales se situaron al borde la bancarrota, por la crisis agraria y los gastos provocados por las guerras, y las interrupciones del comercio americano.

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